Diario de un currante I

Holas... dura la vida del currelito.. madrugar a las 6.30 y coje el coche, bus o tren, para dirigirte a tu puesto de trabajo. Una larga hora de viaje o 40 minutos o 30... igual da, son igualmente infernales. Atascos, musica que no te gusta, no encuentras una emisora, encima llegas, tu jefe que lleva un rato de retraso va todo feliz de la vida y te comenta el partido del domingo (donde tu equipo perdió, claro, se ve que el no hecha la quinela), y comienza a trabajar. Un lunes, como ha sido hoy, es duro, mas que el resto la semana. Uno llega cansado, desganado, cuesta cojer ese ritmo ideal de trabajo, y cuando lo cojes, ya es la hora de comer... Santa comida, tu acostumbrado a la de mamaita, te encuentras con la del bar de abajo, con exceso de sal (lo que te lleva a ventilarte esa rica botella solares de 2 litros), y exceso de especias, que llenan rapidamente, pero martirizan el estomago la tarde entera.
Después un cafe bien cargadito, una hojeada rapida al periodico (que pa las pocas noticias buenas que tiene, no vale la pena entretenerse), y vuelta al currelo. La tarde es lenta, ya has entrado en calor, lo cual es peor, porque te das cuenta de la cantidad de curro que tienes acumulado para el resto de la semana, y empiezas a soñar con el viernes como una fantasia casi erotico-festiva, y con las 7 contando las horas que aun quedan de pesadilla. Pero se acerca la hora de la libertad (libertad vigilada, porque tranquilos, que el martes llegará, y no digamos del resto de días de la semana). Sonries a la guapa secretaria de la oficina de enfrente, charlas con algun compañero sobre las copas del finde o las tias que no te ligaste, pero siempre, extrañamente, ellas querían y tu anduviste cerca de hacer hollo y par. Dios, por fin estan ahi, las seis y cuarenta y cinco, no queda nada, seis menos diez, menos cinco, y plaff..... tu jefe te salta "oye, espera no te vayas, que me han llamado, una urgencia, hay que dejar esto acabado para mañana, anda hazte un par de horitas extras, que más te da, si estan pagadas"... entonces vienen a tu mente dulces frases como: "para que ostias quiero yo ser el mas rico del cementerio"; "dios, que asco, porque no me haria cura que esos nu curran un cristo", etc...
Pero bueno, acaba el dia un poco antes, sobre las 8.30 y vuelta para casa... Divertidos y largos atascos. La radio recuerda a los que vuelven, cosa que te tomas mal, porque opinas que es puro cachondeo, etc.. Y asi, amigos, finaliza un lunes, contigo en la cama a las 11, muerto de sueño, y con una pesadilla recurrente en tu mente, un enorme reloj, llamado martes, martilleandote en la cabeza con una enorme campana que no para de sonar a cada golpe que te tragas...... Hasta mañana, y que descanseis bien, currantes o no.. Ciao
29/11/2004 23:54 Enlace permanente. Tema: Opinion.

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