Feliz Día de la Constitución, o no???
Hoy es 6 de diciembre, celebramos el vigésimo octavo cumpleaños de nuestra carta magna, la Constitución Española de 1978. Por ello es un momento ideal para comprobar la validez de este complejo articulado de normas básicas para el buen convivir de todos los españoles.
¿Cumple la Constitución? ¿Los artículos sirven para algo más que adornar las páginas interiores? ¿Hasta que punto nos salvaguarda a todos?
Son preguntas que surgen en el devenir diario. Y que a más profundizamos, más terribles realidades nos devuelven. Fuera ya de anacronismos históricos (como que aun a través de su art. 1.3 “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”, cuanta libertad en la transición, que a todo consenso y posible elección que llegaron fue esta), encontramos una serie de derechos y deberes fundamentales de todos los ciudadanos. Para variar, de los deberes no nos salva nadie, pero los derechos, son digamos, algo que al parecer para muchos, solo gozan de un valor orientativo.
Comencemos un repaso somero a la Carta Magna. En el art. 23.2 aparece: “Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes”. No se puede decir que en algunos casos suceda, pero, ¡observar la administración local! ¿Cuantos no sabéis de gente que trabaja en vuestros ayuntamientos que son o eran, por casualidad, seguro, familia del alcalde, teniente de alcalde o concejal de turno, en el momento de conseguir su plaza? Estos principios desarrollados de manera mas extensa, están en el también artículo constitucional 103, donde “La Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la ley y al Derecho. […] La ley regulará el estatuto de los funcionarios públicos, el acceso a la función pública de acuerdo con los principios de mérito y capacidad, las peculiariedades del ejercicio […]” En fin, ¡donde estará la eficacia, Salinas, donde se perdieron las llaves!
Uno de los artículos que más gracia hacen en estos tiempos es el 35.1: “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”. Debe ser, que junto al deber de trabajar en la constitución, en algún recodo desconocido para nosotros, pobres mortales, también se acepto la premisa de sueldos precarios, contratos temporales, basura, de formación, etc.… etc.. toda esa larga lista de juegos de palabras que al final, se resumen en una cosa muy simple, una cifra: 700 €, y anda chaval, date por contento, correteé una fiesta (que es para lo único que servís, pa emborracharos), compra una casa, paga los recibos, la hipoteca al banco, come, ten hijos, levanta el país, y no te olvides cada cuatro años que tienes que votarnos.
El artículo 47, otro de los divertidos: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”. Si, este se cumple a rajatabla, los poderes públicos participan activamente en el mercado del suelo, mirar en Marbella, en Mallorca, en Cienpozuelos, etc.. Realmente cuidan de nosotros. Han conseguido que la economía marche a ritmo de ladrillo, que a su vez el precio de la vivienda suba a cotas inimaginables (pensar que nuestros padres hace 10 años, compraban sus casas por 10 millones de pesetas como media, y nosotros deberemos pagar 4 veces mas por la misma vivienda, aun siendo protección oficial muchas veces, y, con materiales, en general, sensiblemente peores), y que sus cuentas bancarias infladas y rellenitas como cochinillos, se marchen a veranear por paraísos fiscales donde pueda darles el solete todo el día. Por que, al final, te pueden coger, pero al dinero, a ese no lo coge nadie, y encontrarlo es mas difícil que encontrar a Wally en la casa de los espejos. Un par de añitos en prisión (no la bonita prisión de un delincuente común, por dios, no vaya ser que alguien les acose o pegue, sino prisiones para funcionarios y delitos económicos), reír a cuenta del sistema, a la calle, vacaciones al caribe, y a disfrutar los millones.
Y mientras tanto, ¿nosotros qué? Bien, a disfrutar de nuestros 700 € mensuales, pagando hipotecas de 600 al banco, con nuestros contratos precarios y nuestras vidas de esclavos. El siglo XIX abolió la esclavitud, pero el siglo XXI ha encontrado una nueva manera de imponerla, y los bancos se han convertido en los capataces del látigo y los empresarios en los nuevos negreros. La Constitución de 1978 tiene muchos más artículos, algunos buenos, otros poco útiles para hoy en día. Existe un Defensor del Pueblo y un Tribunal Constitucional que velan por su cumplimiento. Existen políticos que dicen basar sus campañas en ellos. Pero, existen tantas y tantas cosas, y tan pocas ciertas. Al fin y al cabo, somos los nuevos esclavos, de un sistema que además, luchamos por imponer al resto del mundo (ingenuos de nosotros, y malvados a la vez, que siendo esclavos queremos ser señores).
Podría seguir por horas debatiendo sobre los mismos puntos. No tengo que convencer a nadie, por que, como ya dijo el genial Groucho Marx, ¿A quién va usted a creer?, ¿a mi, o a sus propios ojos?.
