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Blog de un Outsider

En Honor de una Donna Veneciana

Hola estimados lectores y amigos, una noche mas llego a vosotros para expresar con palabras los largos caminares del dia. En momentos asi, siento que soy un jardinero que cultiva letras, y cuando las pequeñas flores nacen, se entrelazan creando delicadas y finas frases.
Esta nueva poesia la escribi una tarde en Venecia. Recuerdo perfectamente el momento, el lugar, el olor, la situación ... Fui a Venecia con dos buenos amigos, Aday y Francesc. Llegamos pronto, porque habiamos cojido uno de los primeros trenes de la mañana. El dia desperto soleado, sin nubes que taponaran el unico ojo del sol. Cojimos un Vaporetto y fuimos hasta el final de la ciudad, queriamos conocerla con calma, detenidamente, desde sus mas privadas callejas a los grandes monumentos donde los turistas se amontonan ocupando el espacio junto a las palomas. Piazza San Marcos, iglesias y canales, sonrientes gondoleros, turistas orientales corriendo de un sitio a otro (un terrible incidente que tuve con las palomas durante mi comida), el dia iba bien, tranquilo, paciente, y poco a poco llegaba el atardecer y refrescaba ligeramente.
Entonces, visitabamos una zona apartada de Venecia, una serie de callejuelas estrechas, unidas con arcos a las casas mas cercanas, con pequeños y floridos jardines privados. Nos perdimos, y sondeando calle tras calle, oimos el sonido de un violin, y yo, empeñado, hize que todos fueramos para alla. Una muchacha rubia, de cuerpo delicado, y sonrisa perfecta, nos miro con curiosidad bajo un viejo puente, y unos pasos tras la violinista, se levantaba, blanca y perfecta una iglesia. Nunca he sido catolico, de hecho no soy ateo. Pero la escena me atrajo, y convenci a mis amigos para ir hasta la iglesia y entrar en ella. Una vez dentro, bajo el embrujo de los sonidos del violin y la soledad de la iglesia, escribi esta poesia. No se si la inspiración llego con la violinista o por la soledad y recojimiento, pero consegui una poesia. Y esa, es la que quiero ofreceros a todos, para que podais vivir mi mismo regocijo y paz. Hoy, se lo dedico a mi violinista anonima, cuya imagen estara grabada para siempre en mi memoria, ya que una vez inspiro un bello jardin.

LA DAMA Y LA MADONNA

Luz religiosa,
sobre baldosas con ojos,
que siempre reflejan,
la imagen divina,
de donna arrepentida,
que con sencillez
mi vida hieres,
y mi alma quieres.

Sobre los altares
que son tus pechos,
¡Madonna mia!
lanzo mis plegarias,
que hieren como espadas
por que a tu alma cortan,
y además
a tu corazón provocan.

Luz recogida,
en iglesia pequeña,
a veces perdida,
que no quiere ser otra
que tu cuerpo,
mujer amada,
señora,
virgen de mil deseos,
nunca querida,
solo anhelada.

Fin. Venecia

Ciao a tutti... ci vediamo domani...

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