El Soñador Macabro
Hace tiempo conocí a una persona que soñaba constantemente con su muerte. Iba dentro de una carroza de madera de roble pintada de verde tirada por cuatro enormes caballos grises. Flanqueando, a modo de cortejo, marchaban, a cada lado, dos hileras de veinte hombres y mujeres vestidos de negro, con largas capas que cubrían desde sus cabezas a los pies. La hilera de la derecha montaban caballos blancos y portaban velas de este color, mientras que la segunda iban con caballos negros y velas a juego. Toda la procesión avanzaba lentamente, marcando el paso, a lo largo de una avenida de cipreses orientada al oeste, donde el sol desaparecía lentamente, y un viento frío del norte barría cada palmo de polvo. Era otoño, pues el suelo estaba cubierto de hojarasca procedente de un bosque cercano, y las hojas muertas crujían bajo el peso del amargo grupo. El soñador, estaba sentado en la carroza, sobre un sillón negro tapizado con suave terciopelo rojo, vestía traje, corbata y un sombrero de copa, y miraba con lágrimas en los ojos por la emoción a cada lado, hacia los hombres y mujeres, imposibles de determinar por las capuchas, que hacían las veces de comitiva. El carruaje iba solo, los caballos no necesitaban de guía, hacia tiempo que habían aprendido el camino, que acababa en un gran túmulo funerario, cuya entrada iluminaban cuarenta velas, tantas como acompañantes a la comitiva, y ambos lados del túnel de entrada había dos enormes piras de leña, donde los encapuchados fueron lanzando sus velas, y hasta que la ultima de todas no toco la madera apilada, no empezaron arder. Entonces, el soñador bajaba de la carroza, y caminaba al largo túnel del túmulo atravesando un pasillo de sombras negras con mirada indefinida que lo flanqueaban como último homenaje. Y al penetrar bajo la luz de las antorchas, despertaba aterrado antes de descubrir aquello que esperaba más allá de las sombras del túnel.
Juzgar es de sabios, dicen, pues bien, ser, amados lectores, sabios, y juzgar la razón de nuestro soñador frente a su futuro. Quien puede ver mas allá de la luz que proyecta el fuego de las antorchas. Sobre ello hablo Platón, hace muchos siglos, y no voy a intentar imitar las palabras del sabio, pues además, el tiempo y el espacio donde estamos ahora es radicalmente distinto aquel de entonces. Dejemos volar la imaginación, por que al fin y al cabo, todo esto solo es un sueño de alguien que no conocéis, y no podemos saber las vivencias de cada día que marcarían su subconsciente y provocarían semejantes sueños nocturnos. Tal vez, era solo un alma en pena, un pobre solitario, que descansaba solo cada noche en su vacía cama tras una larga jornada de trabajo, o simplemente, un agorero, que disfruta soñando perversidades con las que luego poder asustar a las visitas. Sea como sea, tener vosotros bellos sueños, pues aunque el tiempo es frío verdugo, a todos nos concede una larga tregua, que los hombres llamamos, nuestro tiempo. Adiós, soñar con los ángeles y verdes bosques con azules lagos.
Juzgar es de sabios, dicen, pues bien, ser, amados lectores, sabios, y juzgar la razón de nuestro soñador frente a su futuro. Quien puede ver mas allá de la luz que proyecta el fuego de las antorchas. Sobre ello hablo Platón, hace muchos siglos, y no voy a intentar imitar las palabras del sabio, pues además, el tiempo y el espacio donde estamos ahora es radicalmente distinto aquel de entonces. Dejemos volar la imaginación, por que al fin y al cabo, todo esto solo es un sueño de alguien que no conocéis, y no podemos saber las vivencias de cada día que marcarían su subconsciente y provocarían semejantes sueños nocturnos. Tal vez, era solo un alma en pena, un pobre solitario, que descansaba solo cada noche en su vacía cama tras una larga jornada de trabajo, o simplemente, un agorero, que disfruta soñando perversidades con las que luego poder asustar a las visitas. Sea como sea, tener vosotros bellos sueños, pues aunque el tiempo es frío verdugo, a todos nos concede una larga tregua, que los hombres llamamos, nuestro tiempo. Adiós, soñar con los ángeles y verdes bosques con azules lagos.
0 comentarios