Un triste aniversario
Saludos internautas, aunque el aniversario fue el sábado (mal día para escribir, aunque peor es el domingo), hoy traemos el triste aniversario de la primera prueba de la bomba atómica, a la que pusieron el nombre de Trinity, y pese que han pasado 60 añitos desde el fatídico día, muchos podemos mantener que sigue siendo no tan horrible como aquel día, sino mucho peor. Sentados, leyendo cualquier periódico, o viendo la TV, podemos darnos cuenta lo bien aprovechados que han sido estos 60 años para los carniceros encargados de construir armas de destrucción masiva. La evolución armamentística humana, dios mío, por que no hemos hecho una evolución a la paz mundial o a erradicar el hambre? Posiblemente, por que en el hecho de que nadie sufra y pase hambre, los grandes hombres de este planeta, aquellos que poseen todo el capital y con él, lo que conocemos como poder, no han lo han considerado rentable o los beneficios no son tan buenos como dedicándose a la guerra (siempre he preferido el lema hippy de haz el amor y no la guerra).
También podemos quedarnos con varias frases pronunciadas aquel 16 de julio de 1945, cuando nos convertimos en hijos de la energía atómica; por ejemplo, Robert Oppenheimer, director del complejo Los Álamos, donde se realizo la prueba, en un estilo claramente poético, expreso el éxito del proceso con estas palabras: Ahora me he convertido en La Muerte, Destructora de Mundos. Aunque posiblemente todos estaremos más de acuerdo con las palabras de Kenneth Bainbridge, a quien tuvo, no se si decir la suerte o la desgracia, de ser el director de la prueba, y que al final, definió lo sucedido así: Ahora todos somos unos hijos de puta.
Una triste realidad para un triste suceso. Pobre del descubridor de la atómica, quiso traer energía y progreso al mundo, y otros lo convirtieron en miedo y opresión. Hasta pronto.
También podemos quedarnos con varias frases pronunciadas aquel 16 de julio de 1945, cuando nos convertimos en hijos de la energía atómica; por ejemplo, Robert Oppenheimer, director del complejo Los Álamos, donde se realizo la prueba, en un estilo claramente poético, expreso el éxito del proceso con estas palabras: Ahora me he convertido en La Muerte, Destructora de Mundos. Aunque posiblemente todos estaremos más de acuerdo con las palabras de Kenneth Bainbridge, a quien tuvo, no se si decir la suerte o la desgracia, de ser el director de la prueba, y que al final, definió lo sucedido así: Ahora todos somos unos hijos de puta.
Una triste realidad para un triste suceso. Pobre del descubridor de la atómica, quiso traer energía y progreso al mundo, y otros lo convirtieron en miedo y opresión. Hasta pronto.
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